¿FERRÁN ADRIÁ? ¿Qué pinta un cocinero en un congreso de educación como Educared 2011? El vínculo lo encontramos en la creatividad, en cómo llevar la creatividad a las aulas y qué mejor ejemplo que Ferrán Adriá, uno de los 10 personajes más innovadores del mundo en el año 2004 según la revista Time.
Siendo Ferrán un chaval escuchó decir a Jaques Maximins que “la creatividad es no copiar”, eso le cambió para siempre y decidió romper moldes, ir mas allá de lo establecido, atreverse a crear. Ferrán Adriá no fue la Universidad, con lo cual tenía menos que desaprender para dar rienda suelta a su imaginación, pero allí estaba ante un público entregado de profesores innovadores. Y es que sus ingredientes básicos, los que mantienen viva su vocación: la curiosidad y las ganas de aprender.
Adriá empezó trabajando de friegaplatos, pensó en estudiar Empresariales pero lo dejó para luego y en la “mili” anduvo entre fogones, fue estando allí, por recomendación de un amigo, dónde decidió pasar su mes de permiso en El Bulli, restaurante del que hasta entonces no había oído hablar y no sería hasta 1987 cuando sería su único propietario y director. También aprendió de Michel Guirard, Alain, Jacques Maximin, y en España su referente fue y ha sido Juan Mari Arzak. Pero el discípulo ha superado las enseñanzas recibidas, investigando, volando libre y su prestigio se ha extendido hasta tal punto que es considerado por la prensa mundial como el genio español de mayor relieve internacional en la actualidad.
Tiene un hablar rápido, expresivo, ameno y apasionado con un punto de genialidad que no se queda pegado al suelo sino que va más allá en altura y distancia. Dice que lo mas importante de la innovación es que no te entiendan, “si te entienden es que no estás innovando”. Insistió varias veces en que puedes controlar lo que haces, no las consecuencias.
A finales de 2010 pasó por la Universidad de Harvard Adrià lanzó el órdago a la “mejor universidad del mundo” –en palabras propias- para subirse al carro y dar un impulso sin precedentes al saber gastronómico. “Necesitamos el conocimiento, necesitamos a la universidad”,
El Bulli se ha ido convirtiendo en un mito gracias a Ferrán Adriá, pero hay que alimentarlo y por ello lo deja descansar durante un par de años, o como él dice “El Bulli no se cierra, se transforma. Sin estos meses de cierre sería imposible mantener el nivel de creación”.
En Octubre de 2010 Ferrán Adriá y el Bulli llegan a un acuerdo con Telefónica para unirse en esta aventura.
A partir de 2014 El Bulli se convertirá en una fundación dedicada a impulsar la creatividad gastronómica. Ferran dice que quiere ser útil a la sociedad, tiene una actitud de visionario, generosa y multidisciplinar. Para ello está construyendo un centro con arquitectura medioambiental, sostenible, un laboratorio de la creatividad gastronómica que aspira a convertirse en un referente mundial “de Perú hasta Harvard”, aprovechando la ubicuidad y la instantaneidad de Internet.