MARÍA SIPKA.
Esta mujer de 35 años tiene un gran bagaje empresarial y vital a sus espaldas. Con 3 años emigró desde su Checoslovaquia natal a Australia junto a su familia. Después de pasar serias dificultades económicas, decidió que esto nunca más le volvería a pasar.
Estudiando Comunicación en Australia, María Sipka decidió montar dos negocios con tan sólo 18 años. Uno, de marketing y, otro, inmobiliario. “Todo el dinero que conseguía con la primera empresa lo dedicaba a comprar casas; adquirí 35 en dos años”, explica María.
Con 28 años se dio cuenta de que todo en la vida no podía ser trabajar para ganar dinero y decidió parar. Se dedicó a viajar durante dos años por el mundo buscando “qué sería lo siguiente” y para ello se entrevistó con emprendedores de diferentes países, añade Sipka. Al final lo tuvo claro: “Mi pasión son los emprendedores de los países en desarrollo, por lo que quería conectar el mundo desarrollado con los países del tercer mundo a través de las redes sociales”.
Después de trabajar en Alemania en la empresa de Internet de contactos profesionales Xing para conocer el negocio de las comunidades online y hacer contactos, decidió montar su propia empresa. Para ello vendió 17 de las 35 casas que poseía en Australia.
Bautizada como Linqia, este motor de búsqueda de comunidades y grupos online ha establecido su cuartel general en Barcelona. Sipka explica que “quería montar una compañía internacional en una ciudad llena de energía porque cuando empiezas un negocio necesitas sentirte feliz y estar en un entorno creativo y soleado, por eso, elegí Barcelona”. El único pero de la ciudad es la burocracia: “Montar una empresa en EEUU cuesta dos días, aquí dos meses”.
El objetivo de Linqia fue convertirse en referente para las personas que buscan grupos de interés en los que participar. Para ello además de tener el directorio la propia web es una red social en la que los usuarios pueden crear su perfil, seleccionar sus comunidades preferidas, realizar comentarios sobre ellas… En su evolución como empresa y como negocio ahora ha creado un marketplace para redes sociales Linqia se convierte en un lugar donde las redes sociales pueden encontrar socios y clientes para mejorar su monetización, en lo que a socios se refiere puede tratarse de encontrar empresas que aporten tecnología o recursos y en lo que a monetización se refiere se trata de encontrar empresas que quieran publicitarse en esa red.
La compañía está en manos de María Sipka, que tiene el 68%, el inversor Christopher Pommerening (22%) y amigos y familiares (10%). Esta directiva explica que “mi propósito con Linqia no es hacerme millonaria sino ganar dinero para crear un fondo que ayude
a emprendedores del tercer mundo”.